La sociedad de Mendivil observó que las sobremesas no se disfrutaban plenamente debido al ruido generado. Lo que prometía ser una tarde agradable, se transformaba en una conversación llena de «¿qué?», «¿cómo dices?» o «no te he entendido». Algunos vecinos intentaron resolverlo de manera improvisada utilizando telas colgadas del techo como si fueran jaimas, pero no lograron mejorar la situación. Hasta que uno de los socios visitó otra sociedad y vio la efectividad de nuestros tratamientos acústicos, así que solicitó un presupuesto y lo presentó a la junta. En pocas horas, la sociedad resolvió el problema sin necesidad de obras, suciedad o complicaciones. El tiempo de reverberación fue reducido de 1,2 segundos a 0,6 segundos, logrando el confort acústico necesario para disfrutar de sobremesas, encuentros entre amigos y cualquier celebración que pudiera surgir.
Agradecemos su confianza en nosotros y también el boca a boca de nuestros clientes, ya que ellos son un ejemplo y un aliado fundamental para nuestro trabajo en este sector.
Y tú, ¿Has detectado este tipo de problemas en algún sitio y quieres resolverlo? Contacta con nosotros y hablamos de la solución.